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En una ciudad donde el turismo compite en peso económico con la pesca y el aluminio, estudiar la actividad ya no significa solo aprender a recibir visitantes. En la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNPSJB, la carrera se convirtió en un espacio donde se discute cómo pensar Madryn más allá de la postal y cómo construir nuevas propuestas sin repetir fórmulas.

Lean Calfuman, estudiante de cuarto año, lo resume desde la experiencia. “Más que nada es para lo que te preparas”, dice, al hablar del rol que cumple el turismo en la ciudad. No se trata solo de una salida laboral, sino de entender el lugar que ocupa la actividad en la identidad local y en la vida cotidiana.

Esa mirada se afianza en la práctica. Lean realiza pasantías en Casa Toschke guiando cruceristas y también en el Museo Juan Meisen Ebene, donde recibe residentes y visitantes nacionales y extranjeros. “Uno va aplicando toda la teoría que aprende en la universidad en la práctica”, sostiene, y agrega que ese cruce entre aula y territorio es lo que terminó de enamorarlo de la carrera.

El recorrido académico incluye un título intermedio de tres años y luego la licenciatura con tesis, pero el tránsito no es automático. Federico Abbondio, docente de quinto año, reconoce que el primer tramo funciona como filtro. “El primer año es un poco el filtro”, explica, porque allí muchos confirman su vocación y otros descubren que deben elegir otro rumbo.

En los últimos años, la carrera empezó a incorporar discusiones que exceden la promoción turística tradicional. Abbondio trabaja en un seminario optativo centrado en perspectivas críticas de la actividad. “Cómo podemos pensar de manera diferente lo que es la actividad turística”, plantea, buscando que los futuros profesionales no solo se adapten a un modelo existente, sino que lo cuestionen y reformulen.

Para Sergio Kaminker, secretario y docente, uno de los mayores logros es la transformación visible de quienes atraviesan la formación. “Ver la transformación que se da de los y las estudiantes en el transcurrir de la carrera es un mimo”, asegura. No se trata solo de conocimientos técnicos, sino de una construcción humanística que dialoga con la biología, la geografía y otras disciplinas presentes en la universidad.

Esa diversidad abre caminos poco habituales en el turismo local. Kaminker destaca la importancia de fortalecer la investigación y menciona el recorrido académico de Abbondio, licenciado en turismo y doctor en geografía, como ejemplo de que la actividad también puede analizarse desde el ámbito científico.

La proyección profesional no se limita a ingresar a una agencia o un hotel. Lean ya piensa en su tesis orientada al turismo cultural como complemento del turismo de naturaleza. “Nunca lo va a suplantar, entonces tener otra actividad y ver qué opciones hay”, reflexiona, apuntando a ampliar la oferta más allá de la ballena y el paisaje.

Mientras tanto, la carrera abrió su período de preinscripción hasta el 6 de marzo y prepara una charla para ingresantes. La modalidad de cursada combina horarios concentrados en el primer tramo y turnos más compatibles con el trabajo en los últimos años, una adaptación necesaria en una universidad pública donde gran parte del estudiantado combina estudio y empleo.

La formación en turismo en Puerto Madryn ya transita su undécimo año y acumula congresos, defensas de tesis y experiencias de extensión vinculadas a la ciudad. El desafío no es solo sumar inscriptos, sino formar profesionales capaces de intervenir en una de las actividades centrales de la región con mirada crítica, compromiso territorial y capacidad de gestión propia.

Autor: admin

Fuente: LA 17