La historia de amor de Osvaldo Laport y Viviana Sáez: de la decisión de no casarse a 42 años juntos
A lo largo de los años supo consolidarse como uno de los galanes de la televisión. En tiempo donde las relaciones parecen no durar, la historia de amor entre el famoso y Viviana Sáez es de verdadera admiración.
La historia de Osvaldo Laport y Viviana Sáez
Están juntos hace más de 40 años y tienen una hija Jazmín. La pareja supo atravesar las diversidades priorizando el amor, la familia y el acompañamiento mutuo, siendo un ejemplo de una relación tradicional y del "para siempre", que si existe. Se conocieron en 1979 cuando ambos estudiaban teatro, eran jóvenes, tenían sus sueños y la idea de ser actores.
El flechazo fue al instante y el amor supo acompañar las dificultades que aparecían en el crecimiento individual de cada uno. Tanto Osvaldo como Viviana sabían que sus carreras eran la prioridad, el respeto fue la base de una historia que hoy sigue presente sumando capítulos.
La llegada de su hija, las crisis y volver a elegirse
En 1996 nació su hija Jazmín, quien hoy sigue el camino de sus padres en la actuación y también con la música. Entre trabajos, viajes y proyectos personales, ambos aportaron todo para criar a su única hija y formar la familia que siempre soñaron.
A lo largo del tiempo, la pareja no estuvo exenta de crisis. De hecho, reconocieron haber atravesado separaciones que, lejos de quebrar el vínculo, funcionaron como momentos de revisión personal. Esos espacios de distancia les permitieron replantear la relación y regresar con acuerdos nuevos, más conscientes y maduros.
Uno de los aspectos que más llama la atención es que, pese a las décadas compartidas y a la familia que formaron, nunca formalizaron su unión mediante el matrimonio. Lejos de considerarlo una deuda pendiente, ambos coinciden en que el compromiso se sostiene en lo cotidiano y no en los papeles, por lo que su historia es así.
En distintas entrevistas, Laport dejó en claro que el secreto no está en evitar los conflictos, sino en aprender a atravesarlos. La paciencia, el respeto por los tiempos del otro y la capacidad de reinventarse aparecen como pilares fundamentales de una relación que se fue transformando con los años. La frase de cabecera de su relación es elegirse, más allá de las idas y vueltas.
La pareja logró construir un camino propio, donde la estabilidad no significa ausencia de crisis, sino la voluntad constante de seguir adelante juntos.
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