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El avance de la infraestructura hídrica en el norte de Chile abrió un nuevo paradigma para la minería regional. La empresa Techint Ingeniería y Construcción logró completar un sistema capaz de transportar agua desalinizada desde el océano Pacífico hasta más de 4.000 metros de altura. El proyecto ya está operativo. Y se convirtió en referencia para desarrollos mineros en la Argentina. Especialmente en cobre y litio.

La obra, denominada Suministro de Agua Desalada Distrito Norte (Saddn), fue desarrollada para Codelco y otras compañías mineras. El sistema supera los 160 kilómetros de extensión. Y conecta la costa con la alta cordillera. Se trata de una solución técnica de alta complejidad. Que permite abastecer operaciones en zonas con fuerte estrés hídrico.

El proyecto alcanzó un 96% de ejecución. Actualmente, el agua ya fluye hacia los reservorios en altura. La etapa final incluye la energización de subestaciones. Y el cierre técnico de la obra. También se avanza en la desmovilización de equipos. Tras haber superado las pruebas hidráulicas.

La infraestructura incluye tres estaciones de bombeo distribuidas a lo largo del trazado. Además de ductos de alta resistencia diseñados para soportar condiciones extremas. El sistema cuenta con un reservorio principal de 250.000 metros cúbicos. Esto equivale a unas 100 piscinas olímpicas. Y garantiza el suministro continuo de agua.

El impacto del proyecto trasciende las fronteras chilenas. En la Argentina, compañías mineras comenzaron a analizar su replicabilidad. Especialmente en provincias como San Juan y Catamarca. Donde se desarrollan proyectos de cobre. Y en la Puna, con foco en el litio. La escasez de agua dulce impulsa nuevas soluciones.

Fuentes del sector confirmaron que ya existen conversaciones con Techint. El objetivo es evaluar la viabilidad de implementar sistemas similares. Ya sea mediante transporte transfronterizo. O con infraestructura de largo alcance. La idea es garantizar el abastecimiento en el mediano plazo. Y sostener operaciones de gran escala.

El CEO del grupo Techint, Paolo Rocca, destacó el potencial de esta experiencia. Señaló que la capacidad de ejecutar obras en entornos hostiles es clave. Y que ese conocimiento puede trasladarse a la minería argentina. La ingeniería aparece como un factor determinante.

El contexto global también influye en este tipo de desarrollos. El cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos obligan a replantear modelos productivos. En este escenario, la desalinización se posiciona como una alternativa sustentable. Y cada vez más necesaria para proyectos de gran escala.

Si bien la inversión inicial es elevada —supera los 1.000 millones de dólares—, el modelo ofrece ventajas competitivas. Garantiza estabilidad operativa. Reduce conflictos por el uso del agua. Y mejora la licencia social de los proyectos. Estos factores son clave para la minería moderna.

La posibilidad de operar sin depender de agua dulce representa un cambio estructural. Permite desarrollar proyectos en zonas áridas. Sin afectar cuencas locales. Y abre nuevas oportunidades para la expansión del sector. La disponibilidad de agua deja de ser un límite.

La experiencia chilena demuestra que la tecnología y la ingeniería pueden superar barreras geográficas. Y transformar condiciones adversas en oportunidades. La conexión entre el mar y la cordillera se vuelve una realidad. Y redefine el mapa productivo.

En la Argentina, el desafío será replicar este modelo. Adaptarlo a su geografía. Y avanzar en acuerdos que permitan su implementación. La minería que viene dependerá de estas soluciones. Y de la capacidad de integrar infraestructura, tecnología y sustentabilidad.

Autor: admin

Fuente: INFO ENERGIA